Escala · Mallorca ·
La noche de los armadores
La 44ª Copa del Rey MAPFRE abrió con el Cóctel de Armadores en los jardines del Hotel de Mar, Gran Meliá: más de trescientos invitados, la bahía de fondo y dos casas que no se olvidan.
Hay noches en las que Mallorca se viste de largo. La del 3 de agosto fue una de ellas: el Cóctel de Armadores, el acto que inaugura cada año la Copa del Rey MAPFRE de vela, celebrado en su 44ª edición en los jardines del Hotel de Mar, Gran Meliá.
Más de trescientos invitados del mundo del mar: armadores, patrones, patrocinadores y esa familia náutica que cada agosto convierte la bahía de Palma en la capital de la vela mediterránea. Rafael Gil, presidente del Real Club Náutico de Palma, y Gabriel Escarrer, presidente de Meliá Hotels International, hicieron de anfitriones.
El escenario lo ponía la casa: jardines suspendidos sobre el Mediterráneo, la terraza abierta al mar, cocina mediterránea y música en directo hasta bien entrada la noche. Yo llegué como invitado y acabé como acabo siempre que la música es buena: de pie.
El Hotel de Mar es una de esas casas que explican por qué el lujo mediterráneo tiene nombre propio. Miembro de The Leading Hotels of the World, con un beach club firmado por Alberta Ferretti y el lounge bar de Riva, donde el diseño italiano y la isla se entienden sin traductor.
Los días alrededor de la fiesta fueron de calma de la buena: desayunos largos frente a Illetas, baños a primera hora, un equipo que se anticipa a todo sin que lo veas venir. Hospitalidad de la que ya no abunda.
Y la escala tuvo una segunda casa: el Hotel Victoria, Gran Meliá, en el paseo marítimo de Palma. Un clásico con toda la bahía en las ventanas, de esos hoteles que llevan décadas viendo pasar la vida de la ciudad sin cansarse de ella.
Gracias a las dos casas y a su gente, y a la familia de la Copa del Rey por abrirme la puerta de su gran noche. Hay hoteles que se visitan y hoteles que se recuerdan. Estos son de los segundos.
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