Escala · Mallorca ·
Un día en el mar
Una escala en la bahía de Palma con De Antonio Yachts: una cala de piedra y pinos, un baño largo y la lección de silencio que solo da el Mediterráneo.
El mar te pone en tu sitio. Subes a bordo, el puerto se queda pequeño a tu espalda y de pronto lo único importante es la luz, el viento y la gente que llevas contigo.
Salimos por la mañana, sin plan cerrado. Así se navega bien: con la única obligación de mirar. La costa se fue abriendo poco a poco, piedra clara, pinos colgados del acantilado, ese azul que no sale en las fotos por mucho que lo intenten.
Era además la semana grande de la vela: la Copa del Rey MAPFRE llenaba la bahía de mástiles y banderas, y hasta el agua parecía saberse importante.
Echamos el día entero en el agua. Una cala de piedra y pinos, un fondeo largo, un baño que no se acababa nunca. Sin música, sin escenario, sin más coreografía que la del barco meciéndose.
Comimos a bordo, tarde y riendo. En el barco las horas no avanzan: se quedan flotando, como todo lo demás.
A la vuelta, ya con el sol bajando, entendí por qué los marinos hablan poco: el mar lo dice casi todo por ti. Yo, que vivo del ruido hermoso de un tablao, agradezco cada vez más estos silencios.
Gracias a la gente de De Antonio Yachts Mallorca por cuidarnos como se cuida a la familia y por un barco que es pura elegancia. Volveremos a esa cala.
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